Contiene el cuento del rastro (algunos le llaman rastrillo):
El hijo de un labrador se ha pasado estudiando unos años en la capital, al volver están en la siega de la hierba y el padre le dice que coja el rastro, pero el joven,que no tiene ganas de trabajar le objeta: -"He estado años estudiando ciencias y ya no me acuerdo de esas palabras de labradores" total que paseando por el corral va y pisa los dientes del rastro(que estaba boca arriba) y entonces el mango le zumba en toda la cara: - "Me caguen el puto rastro"...
En las fábulas de Tolstói a los campesinos les llaman mujiks, pero a mi me lo habían contado mucho antes en Canales, mi pueblo y allí decían labradores.
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